«Radio Guaripolo, o la reinvención después de la caída» (El Alarmista)

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¿Qué fue del elenco de 31 minutos después de su despampanante paso por el Festival de Viña? Sepa toda la verdad en esta desgarradora crónica de El Alarmista de Titirilquén.


Por Pequeño Tim, corresponsal de El Alarmista de Titirilquén

04/06/2013

Fui testigo privilegiado del éxito de 31 minutos en el Festival de Viña. Vi cuando Tulio tomaba con cuidado la huella dactilar del animador Rafa Aravena, que había quedado estampada en la gaviota de oro, con el propósito de conseguir sus células madre y crear una nueva criatura. Vi a Juanín recoger los papelitos que volaron en el escenario en el peak de sintonía. Vi a Bodoque huir con los trofeos escondidos en una mochila de jeans hasta perderse en un callejón. Vi a la banda alejarse rodeada de gorilas francotiradores.¿Qué pasó después del éxito? ¿Qué fue de cada uno de estos títeres de género y lana que tocaron el firmamento de la mezquina fama? ¿Dónde están? ¿Qué pasó?

Simple: Tras el gran éxito de 31 Minutos en el Festival Viña sólo cabía esperar una cosa: su gran y estrepitosa caída. Es así como, desde la decadencia propia del desplome, Radio Guaripolo irrumpe en la escena artística con una nueva y desopilante propuesta con los mismos viejos personajes y sus mismas viejas canciones, esta vez en versiones totalmente recicladas jamás antes escuchadas por nadie nunca en la vida. ¿Pero qué hay detrás de todo?

Tulio Triviño

Tratando de no perder su habitual humildad, se fue a Estados Unidos a encontrarse con sus amigos Tom y John, con quienes practica el credo de la Cienciología. Tras largas jornadas de reflexión y con el dinero que cobró en el show, regresó e inició la construcción de una réplica de las ruinas de Machu Pichu en el patio de su casa que, como todos sabemos, es una réplica del Templo Votivo de Maipú con incrustaciones de plastigoma y chocolate. Al mismo tiempo, comenzó a leer los resúmenes de los resúmenes de libros de emprendimiento y como un acto de infinita generosidad, y para pagar las deudas que contrajo, inventó esta obra llamada Radio Guaripolo. Tulio le ha dicho a sus cercanos que dar testimonio de su fe en las nuevas generaciones con el lema: «darle follaje a la chimenea».

“El futuro de nuestro desarrollo está sujeto a la madurez de las oportunidades, hay que buscar la oportunidad en la crisis y abandonar la isla de los problemas para desembarcar en la isla de las soluciones, o viceversa, pero con liderazgo. Dicho esto, quiero que sepan que me interesa que en 31 minutos todos crezcan como artistas y es por eso que desde mi nueva faceta de dramaturgio, y con todo el how know de mi trayectoria, he visado cada parlamento de esta original puesta en escena. Lamentablemente no tuve tiempo de escribirla por encontrarme dando charlas de emprendimiento, asesorando a 6 candidaturas y resolviendo algunos estúpidos problemas legales que afectan a mi universidad”, señaló ayer a una revista de papel couché de Titirilahue.

Nunca más se juntó con nadie del equipo.

Juan Carlos Bodoque

En el Sporting de Viña fue la última vez que se le vio. Estaba con su chaqueta de cuero y anteojos oscuros. En su mochila, cargaba todos los trofeos que la banda recibió en esa épica noche. Y los apostó y los perdió. Antes de ser sacado con la fuerza policial del establecimiento, rompió una ventana y maldijo su suerte. Dicen que duerme en un basurero y que por las noches, canta canciones tristes con una armónica.

Nunca más se juntó con nadie del equipo.

Patana

Tras rechazar ser reina del festival, segura de que lo suyo es el periodismo, Patricia Ana Tufillo postuló a una Beca de la Fundación Seamos Amigos de Titirilquén y partió a Titiriyork a hacer un curso de “Pirámide invertida y preguntas elementales para triunfar en el periodismo del futuro”. La institución es una rama de la Universidad de su Tío Tulio, que en estos días ha sido objeto de algunos cuestionamientos a propósito de sus fines de lucro y nula acreditación. En Titiriyork, Patana anda en bicicleta, escucha música nueva y suele encontrarse con un amigo al que prefiere no mencionar. “No hablaré de mi vida privada. Sólo diré que hoy mi prioridad es desarrollarme como persona”.

Nunca más se juntó con nadie del equipo.

Juanín

Sigue recogiendo los papelitos de Viña cumpliendo las instrucciones de Tulio, quien le dijo que los volvería a usar en otro proyecto personal. Juanín no está autorizado a dar entrevistas. Sus cercanos aseguran que está cansado pero que no pierde las esperanzas. Ha visto la presentación del Festival 1376 veces y pone en cámara lenta cada vez que sale su rostro. Una lágrima asoma por su blanco pelaje.

Nunca más se juntó con nadie del equipo.

Guaripolo

Con su fiel amigo Sopapiglobo se tomó una vieja radio abandonada y creó la frecuencia WKRPQW, desde la cual cada noche transmite un programa de pitanzas que se funda sobre la premisa de molestar a unos pocos para entretener a otros pocos.

“Está entero bueno. Lo hago todas las noches al lado del brasero que alimento con guaipe pa no pasarme de frío. Si me pidieran definirlo diría que se trata de mágicas noches de insomnio en las que le arruino el sueño a unos pocos para la alegría de… otros pocos… huaaa!!!”, sentencia desde su cabina.

A la par, mantiene su vulcanización y para el show que ahora estrena, ha instruido a Sopapiglobo para que venda chalas de neumático, panes con mortadela, carbón y fideo al exterior del Teatro Municipal de Las Condes. Ha pedido encarecidamente que las guaguas vayan mudadas a la y que no tiren los papeles al WC del teatro.