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31 minutos: la paradoja del anti héroe exitoso (Mensaje)

Artículo de prensa
Título:
31 minutos: la paradoja del anti héroe exitoso
Autor:
Francisca Larrain M.
Fecha:
2003-10
Fuente:
Mensaje

31 Minutos, programa infantil de TVN, constituye un caso de innovación en la oferta televisiva local que ha puesto en jaque a “los clásicos mitos de la gestión televisiva tradicional”. Una combinación única de factores y actividades logran compatibilizar calidad y rentabilidad.

La articulación de una buena gestión editorial del bloque infantil de TVN liderada por Carmen Gloria López, así como una auténtica pasión creativa por parte de Álvaro Díaz y Pedro Peirano, dieron lugar a un mix de valor agregado, que logra debilitar aquellas “certezas de la no-rentabilidad de la calidad televisiva”. Pasión, convicción, autenticidad, inspiración y cariño por lo creado, complementado todo ello, con una acertada interpretación de las demandas de la audiencia infantil, trabajo profesional y una clara definición de la misión y visión de la franja infantil, dan una lección al TV business chilensis.

Certezas de la industria televisiva tales como las expresadas en las frases: “La cultura en televisión es algo que a muchos les gustaría ver pero que nadie consume”; “Los programas infantiles no son rentables dado que no poseen las características para constituirse en programas de consumo transversal o familiar”; “Para tener programas de calidad deben existir capitales de riesgo importantes que los subsidien sin esperar retorno y menos rentabilidad”; “La audiencia prefiere la chabacanería, el morbo, el sexo o la violencia”; “Para que un programa tenga éxito debe considerar un gran presupuesto en marketing, un buen horario (ojalá prime time) y rostros probados”; “Para innovar en televisión local hay que importar formatos o recursos humanos extranjeros”, no son aplicables a 31 Minutos. ¿Por qué?

Si los juicios anteriormente descritos fuesen así de ciertos, entonces ¿cómo se explicaría que un programa nacido al interior de una propuesta del bloque infantil de TVN, en un bloque de horario marginal (sábados 10:00 a 14:00 h.), sin campaña de lanzamiento, sin grandes presupuestos de producción y más encima de títeres… haya tenido el éxito de ventas y rating de 31 Minutos? En sólo un mes (de acuerdo con datos de TVN al cierre de ventas de julio), se han vendido tres millones quinientos mil sobres de laminitas y discos, 41.000 copias ($7.000 cada una). Según la Feria del Disco, este programa constituye un fenómeno medial, dados los índices de ventas de productos similares en similar período de tiempo.

El marketing viral (de boca en bocal operó y no pasó mucho tiempo para que el sábado en la mañana (también los viernes 23:00 h.) comenzara a constituirse en un espacio de referencia no sólo para los chicos de la casa. Jóvenes y adultos también comenzaron a convertirse en nuevos fanáticos de esta parodia televisiva que irrumpió con un nuevo estilo, códigos y miradas para un público sediento de novedad, diversidad y autenticidad.

Hay que estar en sintonía… (humana)

¿Qué hace que la marginalidad de un programa con contenidos supuesta mente educativos, antítesis de la superproducción y espectacularización, con una absoluta carencia de efectos especiales tan usados y abusados en producciones infantiles y, por sobre todo. con un estilo y estética de antihéroes que tiene toda esta propuesta, lo convierta en el “top, top, top awards” (en lenguaje del mismo programa) de mayor popularidad en la televisión local?

En el seminario Apasionados de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, realizado en agosto recién pasado, los creadores compartieron con transparencia y honestidad la no-fórmula exitosa que los llevó a un éxito de popularidad que no esperaban y menos buscaban. De lo que sí hablaron, como elementos de inspiración artística, fue de sus experiencias cuando niños, de sí mismos y de sus recuerdos, de su forma de ver y sentir la realidad de sus percepciones, sentimientos, pasiones y temores.

Es su aguda, sutil pero simple y positiva mirada, abierta a la simpleza y profundidad humana, lo que les permite corresponder, sintonizar y empatizar con cualquier persona, grande u chica, adolescente o anciana. ABC1 o D. rural o urbana. Tal como lo dijeron ellos mismos, la propuesta educativa y valórica del programa dirigida a los niños, habla ya no de un adoctrinamiento acerca de que esto es bueno y esto otro es malo, sino “de la posibilidad de equivocarse”, “de la aceptación de uno”, “de la capacidad de observación y percepción”, y cuyos personajes protagónicos “son personajes perdonables”.

La genial paradoja de este programa se ve reflejada en todos sus aspectos: lo sencillo y hasta feo de los títeres más queribles, el inesperado y hasta muchas veces absurdo desarrollo, lo creativo y a la vez elemental de las notas, (nota ecológica la ruta de la caca), la reconocible autocrítica al mundo egocéntrico y falso de la misma TV, «lo bacán» de «los gansos», los permanentes errores «perdonables» (hasta incluso en el chorreo del café en la edición del álbum…), son detalles que hablan de una acertada sensibilidad para interpretar las motivaciones, códigos, narrativas y perfiles de la oferta programática (infantil y adulta, de TV abierta y de cable) consumida actualmente por los niños, y para reformularla.

La fuerza de esta bisagra de correspondencia entre las demandas de la audiencia y la creación no encuentra explicación en una fórmula marketera del éxito medial.

Es más bien una suma de procesos y actividades, percepciones y talentos. estilos de trabajo creativo, confianzas. creencias y mística, profesionalismo, investigación e intuición que junto a sensibilidades comunes son capaces de darle fondo y forma, alma y vida a un programa de antihéroes queribles, empatizables y por ende universales y enormemente rentables. Jaque mate a la industria de TV y sus certezas.